Un defensa de altura

Enrique
Pérez Díaz, más conocido en el mundo futbolístico
por el apodo de “Pachín”, comenzó su carrera
futbolística en el Besaya de Torrelavega, su ciudad
natal, un equipo que el mismo fundó en compañía de
otros amigos de la localidad. Sus grandes cualidades
–defensa atlético, fuerte y poderoso a la hora de
enfrentarse al rival- le valieron para que muy
pronto varios equipos se fijasen en él. Sniace,
Torrelavega, Burgos, Osasuna y por fin, su gran
sueño, el Real Madrid, equipo en el que marcaría un
estilo como defensa.
Estaba
como predestinado que Real Madrid y Pachín debían de
unir sus esfuerzos por el bien de ambos. Lo que no
estaba tan claro, al principio, es que esa unión
fuese “eterna”. Enrique Pérez, Pachín, es un
producto típico de la cantera cántabra. Fuerte,
recio y no exento de técnica, llegó al Real Madrid
en la época en la que los grandes jugadores de las
cinco Copas de Europa comenzaban su declive y aún se
encontraba en pleno proceso embrionario el que sería
el “equipo ye-yé”. Por ello, Pachín es un hombre
engarce entre dos equipos distintos, pero con la
misma filosofía, ser los mejores. Y de ambos escogió
los mejor y en ambos dejó, también, lo mejor de sí
mismo.
Pero para llegar hasta aquí Pachín comenzó su
historia futbolística en su Cantabria natal,
ingresando en el Besaya, un equipo que lleva el
nombre del río que pasa por Torrelavega cuando tenía
16 años recién cumplidos, de ahí pasa al Sniace,
equipo de la empresa eléctrica del mismo nombre,
también en su etapa de juvenil y desde aquí el salto
al Torrelavega, en Tercera División, equipo en el
que coincide con su hermano mayor, Paco, pero
también “Pachín” como “nombre de guerra”.
También
el hermano menor jugó en el Torrelavega, otro Pachín
más. Pero, ¿ de dónde viene lo de Pachín? “Era el
apodo de mi abuelo Francisco, natural de Ribadeo,.
Allí le llamaban “Pachi” y luego, cuando vino a
Cantabria, por deformación se transformó en Pachín.
Así que todos los varones de la familia éramos
Pachín”.
Aclarado lo del apodo nos metemos de lleno en la
vida deportiva del Pachín, Enrique Pérez Díaz, el
Pachín bueno, futbolísticamente hablando, el que
llegó a conquistar con el Real Madrid todo lo que
sueña un jugador de fútbol. Pero vayamos paso a
paso. Habíamos dejado a Pachín en el Torrelavega,
donde coincide con Zaballa, que luego destacaría en
la filas del Osasuna, donde también recaló Pachín
previo paso por el Burgos, donde estuvo nueve meses.
Sus
grandes cualidades –defensa atlético, fuerte y
poderoso a la hora de enfrentarse al rival- le
valieron para que varios equipos se fijasen en él.
Osasuna, y Celta, pugna por sus servicios y el
presidente del Burgos intenta sacar partido de la
situación haciéndole firmar dos contratos, lo que le
supone que la Federación Española de Fútbol le
sancione por espacio de un año. Juega durante unos
meses en el equipo de Pamplona e inmediatamente pega
el salto al Real Madrid.
Con la sanción a medio cumplir, a Pachín no le queda
más remedio que estarse ese año jugando amistosos.
Pero fue Miguel Muñoz, el legendario entrenador
madridista, quien pensó qué si Pachín podía jugar
amistosos internacionales también podría jugar
internacionales oficiales, y así fue y en su primera
temporada en el Real Madrid Pachín consiguió la Copa
de Europa, pero eso queda para el siguiente
capítulo.
Una vida en el Real Madrid
La
agudeza de Miguel Muñoz, “un gran entrenador que
hizo historia en el Real Madrid”, comenta Pachín,
hizo que éste pudiese jugar en Europa y participar
en la consecución del quito título continental, la
quinta Copa de Europa en la que fue la final de los
récords: 135.000 espectadores, diez goles, siete
para un equipo, el Real Madrid… Pachín debuta en
esta competición ya en semifinal, pero no una
cualquiera, sino con el Barcelona, el eterno
enemigo, como rival. La victoria sonrió al Madrid en
los dos partidos y Pachín no pudo tener un mejor
debut, sobre todo si tenemos en cuenta que enfrente
estaban hombres como Koscis, Martínez, Suárez,
Villaverde o Evaristo. Luego llegaría la ya
comentada gran final, ante el Eintrach.
A
partir de aquí, la carrera deportiva de Pachín
comienza un ascenso imparable. Jugador polivalente,
podía alternar perfectamente en los cinco puestos de
atrás, como defensor o como medio. En cualquier
situación se desenvolvía como pez en el agua. Así,
compartió la línea media con Zoco, Vidal ó Zárraga,
y en la defensa con los Casado, Míche, Atienza, los
hermanos Lesmes, Sanchís padre…, en definitiva, que
Pachín era un fijo en aquel equipo que no tenía
rival en España y que seguía asombrando a Europa.
Tal fue así que los grandes equipos italianos, los
que manejaban el dinero del fútbol en aquella época,
se fijaron en él. Pachín tuvo la oportunidad de ir a
Italia con Helenio Herrera, pero entre su madridismo
-“Estar en el Real Madrid es lo más grande que le
puede pasar a un futbolista, como yo, que además es
seguidor de este equipo desde niño, es un orgullo
difícil de explicar.”, comenta, y el que por
entonces cuando fichabas por un Club lo hacías para
toda la vida, impidieron que diera el salto al
Calcio donde sus cualidades defensoras le hubieran
aupado a lo más alto.
El
éxito es un fiel compañero en su carrera en el Real
Madrid y la Liga española una aliada. Hasta siete
títulos de Liga consigue en sus nueve campañas en el
equipo. Alterna con los Di Stéfano, Gento, Puskas y
compañía, por un lado, y con los jóvenes que más
tarde configurarían el “equipo ye-yé”, Pachín fue
haciendo historia en el fútbol español y en el Real
Madrid, hasta conseguir esas siete Ligas que adornan
su palmarés, además de la Copa de España y otros
trofeos no menos prestigiosos.
En Europa las cosas no le fueron nada mal, ya que
Pachín ganó para su palmarés dos Copas de Europa y
una Copa Intercontinental, la primera que se
disputó. Un balance deportivo del que pocos pueden
presumir. Y todo bajo la presidencia de un hombre,
Santiago Bernabéu de Yeste, del que Pachín resalta
sus cualidades: "Don Santiago fue un presidente con
unas ideas de futuro impresionante, con una
personalidad arrolladora y con un gran carisma. Fue
un padre para todos".Enrique Pérez ''Pachín''.
Del terreno de juego al banquillo
El cese de su actividad como jugador no le
desvincula del fútbol. Pachín emprende la carrera de
entrenador, en su Club, el Real Madrid, entrenando a
Juvenil C. Después, desde el Club le envían a
dirigir a uno de sus equipos filiales o
colaboradores, como era el Pegaso en aquellos
tiempos.
Luego
Getafe, Osasuna –“me lleva Zoco que es amigo mío y
que era directivo del club rojillo y le asciendo de
Tercera a Segunda”-, Ceuta, Valladolid –“por un gol
no pasamos jugar la semifinal de la Copa de
España”-, Levante, Córdoba, Albacete, Granada…,
hasta que decide dejar de dar vueltas por la
geografía española, a veces arrastrando con él a la
familia: “era muy complicado buscar colegio para las
niñas un año aquí, otro allí y el siguiente más
allá, así que después de Granada decidí dejar de
entrenar de manera profesional y me vine a Madrid”.
Llega
a Madrid y regresa al Club donde desde hace media
docena de años se encarga de realizar las pruebas a
los chavales que quieren jugar en el Torneo Social.
Con la modestia que le es característica, Pachín
elude atribuirse cualquier mérito en el
descubrimiento de nuevos valores. “Es complicado
decirles a unos padres que su niño no nos vale para
el Real Madrid, porque la mayoría creen que tienen
en su casa una joya. Cuando no los apruebas piensa
que uno no entiende de esto. Es duro, porque
nosotros tenemos un nivel muy alto y no todos valen.
También es verdad que no siempre se acierta, porque
los pequeños cambian en un par de años y aquél niño
que no valía, ahora es una promesa. Pero nosotros no
nos casamos con nadie. De todas formas yo creo que
lo principal es que los niños jueguen y se diviertan
sin presiones de nadie”, señala Pachín.
En
la actualidad, Enrique colabora con el departamento
de Peñas del Club acudiendo en representación del
Real Madrid a los actos que celebran. En ellos,
Pachín encuentra el verdadero y cercano cariño de
los aficionados madridistas: “Como te decía antes,
lo más bonito que me ha ocurrido en mi vida
deportiva es haber fichado por el Madrid. Ahora,
después de 40 años vas a las Peñas y te adoran, los
mayores te recuerdan y los jóvenes que han oído
hablar de Pachín a los mayores, también te
demuestran un afecto especial, y claro, eso me hace
sentirme orgulloso y reconfortado”.
Pachín
es miembro de la Junta Directiva de la Asociación de
Ex Jugadores del Real Madrid y entrenador del equipo
de veteranos, que cuenta en sus filas con jugadores
que hasta no hace mucho estaban de plena actualidad
en el primer equipo, como son los casos de Míchel,
Butragueño, Martín Vázquez, Chendo, Buyo y hasta un
más que rejuvenecido Mijatovic, por poner sólo unos
pocos ejemplos.
A Pachín no le falta el humor al referirse a su
función de técnico de sus compañeros de asociación:
“yo soy sólo el que hace los cambios”, dice
modestamente, “porque imagínate después de haber
viajado 400 o más kilómetros todos quieren jugar y
nadie quiere retirarse del campo durante el partido.
Así que a mí me toca hacer los cambios”. Pachín
ejerce de entrenador y siempre rodeado de un grupo
fiel: Zoco, Sanchis (padre), Pantaleón, Vicente,
Atienza y, a veces, el mítico Alfredo Di Stéfano. Es
el penúltimo servicio de este gran deportista
cántabro a su Real Madrid.
Historial
Nombre:
Enrique Pérez Díaz.
Nombre Deportivo: “Pachín”.
Lugar de nacimiento: Torrelavega (Cantabria)
Fecha: 28 de diciembre de 1938.
Ingresó en el Real Madrid: 1 de Julio de
1959.
Causó Baja como jugador: el 27 de Mayo de
1968.
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Palmarés:
7 Ligas
1 Copa de España
2 Copas de Europa
1 Copa Intercontinental.
1 Teresa Herrera
2 Ramón de Carranza.
1 Benito Villamaría.
1 Trofeo Aid el Kabir
1 Trofeo Mohamed V
Internacional:
8 veces con la Selección A
3 veces con la Selección Promesas.
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Sus números en el Real Madrid
Partidos Jugados:
148
Liga
32 Copa de Europa
35 Copa de España
3 Copa Intercontinental
100 Amistosos nacionales e
internacionales
En la Temporada 1973/74 se hizo cargo
como entrenador del Real Madrid Juvenil
C, comenzando su carrera de técnico. |